Jabones para cuidar la piel de cada parte del cuerpo

De entre la amplia variedad de productos de higiene y cosmética que podemos encontrar en el mercado, debemos ser conscientes de elegir los correctos para proteger de forma correcta nuestra piel y que ésta tenga un aspecto saludable.

Para llevar a cabo esta elección, lo primero que debemos saber es que cada parte del cuerpo tiene unos requisitos y además un pH distinto, que es importante tener en cuenta para no alterarlo con productos y que podamos sufrir irritaciones, sequedad, piel apagada, etc. El pH varía ligeramente dependiendo de la zona, oscilando entre el más ácido de la zona íntima (en torno a un 4) y el del resto del cuerpo, menos ácido y próximo al 5,5.

Existen dos aspectos a tener en cuenta a la hora de elegir el jabón que más nos conviene:

  • La zona corporal que queremos limpiar
  • El tipo de piel que tenemos

Nosotros nos centraremos en cara, cuerpo y manos, aunque también se debe elegir un adecuado jabón íntimo por lo que comentábamos antes del pH adecuado para cada zona.

La cara y las manos son las zonas más expuestas a las inclemencias, y aunque normalmente las lavamos con el mismo gel que el cuerpo, no debe ser así, en tanto en cuanto la cara y el cuello tienen una piel más fina y sensible, y las manos están continuamente lavándose o mojándose.

En este sentido, se recomienda para la cara un jabón neutro que permite una limpieza y ayuda a eliminar las impurezas acumuladas durante el día dejando una piel suave y tersa. Esto si nuestra piel está sana y sin problemas, si tenemos un tipo de piel seca, escamosa, irritable, etc., debemos contemplar otro tipo de opciones como una crema o leche limpiadora. De cualquier forma, hay jabones específicos para todo tipo de piel.

Respecto a la higiene de las manos, se recomienda el uso de pastilla o gel con función hidratante que, en el caso de los jabones Arahí se consigue de forma natural resultante de la saponificación del aceite de oliva.

En cualquier jabón que usemos debemos evitar que contenga excesivos perfumes, ya que estos compuestos pueden llegar a ser irritantes y alterar el pH. Así mismo, es importante huir de jabones que produzcan excesiva espuma, que es sinónimo de una elevada concentración de tensioactivos con gran poder deshidratante, aspecto también contemplado en los jabones Arahí, que no usan ni aceite de coco ni palma.

Y para el cuerpo, igualmente debemos usar un jabón con ph neutro, como los líquidos Arahí, u otros productos como los jabones en pastilla que, aunque no tiene un pH neutro si es alcalino y lo regula, siempre asegurándonos de que el producto de higiene corporal trabaja sin alterar la acidez natural de la piel y permite que el manto protector se forme sin problemas tras cada ducha. Los aceites que se les añadan (aceite de oliva, caléndula, …), los llamados “emolientes”, permitirán obtener un producto más hidratante, es decir, ayudaran a mantener el agua.

Para probar nuestros jabones artesanos, clic aquí.

También puede interesarte…